Este distinguido juego de altar está confeccionado con algodón blanco de alta calidad y se presenta en una noble combinación de blanco, negro y dorado. El elemento central del juego es la palia negra, decorada con una Cruz de Jerusalén bordada con hilo dorado —símbolo de la fe y la herencia cristiana—, realizada con meticulosa atención al detalle.
El acabado negro en contraste y el delicado borde festoneado confieren al juego un carácter digno y expresivo. Su refinada paleta de colores lo hace especialmente adecuado para celebraciones más solemnes y reflexivas, y también resulta atractivo para quienes valoran la elegancia litúrgica clásica.
La palia está ricamente decorada con el bordado dorado de la Cruz de Jerusalén y rematada con un borde ornamental que realza su estilo representativo. El corporal está confeccionado con algodón blanco, con sutiles cruces doradas bordadas en las esquinas y un elegante borde negro festoneado. El purificador, también confeccionado con algodón blanco, está diseñado para complementar el juego con un discreto acabado oscuro, combinando funcionalidad y coherencia visual. El manutergio completa el conjunto con el mismo estilo sobrio y elegante.
En conjunto, estos elementos crean un juego armonioso y digno que realza bellamente la celebración de la liturgia y refleja una cuidadosa atención a cada detalle del ajuar eucarístico.
Características del producto
- Juego de altar en blanco, negro y dorado
- Palia negra con bordado de la Cruz de Jerusalén en dorado
- Confeccionado con algodón blanco de alta calidad
- Acabado negro en contraste y borde decorativo festoneado
- Corporal con sutiles cruces doradas bordadas en las esquinas
- Purificador con un acabado oscuro coordinado
- Manutergio con un diseño clásico a juego
- Dimensiones de la palia: aprox. 15 × 15 cm
- Dimensiones del corporal: aprox. 47 × 47 cm
- Dimensiones del purificador: aprox. 40 × 25 cm
- Dimensiones del manutergio: aprox. 40 × 25 cm
- Adecuado para celebraciones litúrgicas solemnes y reflexivas






